Un nuevo día aparece ante mis ojos.
Pensamientos antes ocultos, recorren ahora mi mente.
Ellos me miran, pero no entienden, no ven el sufrimiento en mi mirada.
No ven las palabras de socorro que escritas están en mis lágrimas.
Mis labios intentan pedir ayuda.
Pero no consiguen desprender ni una sola palabra.
Solo salen suspiros.
Ya veo que no sirve de nada pedir ayuda.
Pues…
Nadie me oye.

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